Archivos MIDI

Archivos MIDI

Después de la Introducción al MIDI (lectura recomendable para quien se está iniciando en estos temas), hoy vamos a hablar con un poco más de detalle sobre los archivos MIDI, también llamados “SMF” (Standard MIDI File).
Ya habíamos visto brevemente que un archivo MIDI es un tipo de archivo con extensión .mid, que contiene datos (no sonido), aunque lo podamos reproducir. Es como si fuese una partitura que el reproductor nos ejecuta con los sonidos de que dispone, que, en un equipo estándar con Windows, suele ser el sintetizador MIDI de Microsoft que viene incluido en el sistema operativo. Por eso suenan un poco como a “maquinita de los 90”, esos sonidos no tienen mucha calidad, sirven para que nos hagamos una idea de cómo suena la canción, o como entretenimiento, pero no para producción musical.

A propósito de su uso como entretenimiento, los archivos MIDI se popularizaron bastante por internet como archivos para karaoke (también pueden tener extensión .kar). Como no contienen sonido, obviamente nunca pueden incluir voz humana (como mucho un sonido de sintetizador de voz ejecutando la melodía), y su peso es muchísimo menor, se cuenta en KB (“kas”), mientras que el de los de audio/sonido se cuenta en MB (“megas”), incluso aunque sea un formato comprimido como el MP3. Y esos archivos MIDI utilizados para karaoke, los tuvo que crear alguien que sabía hacerlos (mejor o peor), y después se difundieron por internet.

Los archivos MIDI se crean normalmente con un programa llamado secuenciador, donde tenemos a la vista todas las pistas que contendrá la canción (normalmente se usa cada pista para un instrumento y así es como se mezclan). Para ello te puedes ayudar de un teclado MIDI para introducir las notas, o también se pueden introducir a mano en el programa.

Para poder escuchar un archivo MIDI con más calidad de sonido, en vez de utilizar el reproductor predeterminado de nuestro equipo (que, si estamos en Windows, usará el sintetizador MIDI de Microsoft o el de la tarjeta de sonido, que a veces también lo incluyen), tenemos que importar el archivo MIDI en un programa secuenciador y utilizar instrumentos (por software) de buena calidad. Otra posibilidad es reproducir el archivo con un módulo de sonido o teclado que tenga también buenos sonidos.

MIDI como formato de intercambio

Los archivos MIDI sirven, entre otras cosas, para el intercambio de datos entre aplicaciones o dispositivos.

Ejemplo de intercambio de datos entre dispositivos: grabo mi ejecución en el teclado, lo copio a un pendrive (algunos teclados lo admiten) y lo paso al equipo para poder hacer lo que quiera (editarlo, corregirlo, ponerle otros sonidos, cambiarle la velocidad, etc.).

Ejemplo de intercambio de datos entre aplicaciones: exporto un archivo MIDI desde mi secuenciador habitual (Cubase, por ejemplo), para después importarlo o abrirlo con cualquier otro secuenciador (Sonar, Logic, ProTools, Ableton Live, Reason…), o con un editor de partituras (Sibelius, Finale, MuseScore…).

Aunque, para intercambio de datos con el fin de hacer partituras, es mejor utilizar el formato MusicXML siempre que sea posible, ya que el formato MIDI no guarda ninguna información de notación, y cuando lo importemos en otra aplicación tendremos que editar todos los ajustes de nuevo (claves, armaduras, polifonía, grupos irregulares -que cada programa los trata de manera distinta-, etc.). El MIDI no está orientado a la notación, sino a la reproducción. Y MusicXML a la inversa, está orientado a notación, no a la reproducción.

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