Introducción a la edición de partituras con Cubase

Os presento aquí una pequeña introducción al Cubase como editor de partituras. Hay otros editores de partituras más especializados y ampliamente utilizados, como el Sibelius. Sin embargo, el Cubase tiene una ventaja para quienes ya lo usan para producir música, que es no tener que cambiar de programa para obtener nuestra partitura.

Antes de nada, me gustaría aclarar que en este tutorial se da por hecho que ya tenemos las notas introducidas y correctamente dispuestas para que se muestren bien en la partitura. Me explico.

Al contrario que otros programas más enfocados a la notación, en Cubase normalmente no introducimos las notas directamente en el editor de partituras (que también se puede hacer y puede ser una buena opción para quien quiera hacerlo así), sino que las introducimos o bien a través de un teclado MIDI, o bien con el editor de teclas, que es más rápido que el de partituras. Y esto hace que tengamos que revisar la disposición y duración de las notas de cara a que después se muestren correctamente en el editor de partituras.

Si hemos introducido las notas con un teclado MIDI, tenemos que, no solo cuantizarlas y revisar que queden bien, sino también editar todo lo necesario para que, por ejemplo, cada nota termine exactamente donde empieza la siguiente (no antes), o evitar que se superpongan accidentalmente, lo que provocaría que aparezcan en la partitura silencios o ligaduras, respectivamente, que no deberían estar ahí. Si, por ejemplo, las notas están separadas porque no queremos que vayan ligadas, debemos unirlas y luego utilizar los símbolos de articulación que correspondan (picado, staccato…), no mantenerlas cortadas y separadas, porque eso hace que en la partitura aparezcan silencios innecesarios que complicarían mucho su legibilidad. Aunque al producir la canción tengamos que cortar las notas para que suene como queremos, después a la hora de editar la partitura tenemos que seguir criterios de legibilidad y tener en cuenta lo que vaya a verse escrito, no cómo suene en el programa. Por eso recomiendo usar proyectos distintos para producción musical y edición de partituras, es decir, guardarlo en archivos diferentes para poder editarlo de forma diferente según estas dos necesidades distintas.

Ejemplos:
· Mal

Así es cómo NO deben estar dispuestas las notas y el resultado que producen en la partitura (no legible).

· Bien

Así deben estar y así queda legible. Después podemos añadir los signos de articulación o acentuación que creamos conveniente.

Para este primer tutorial utilizo una partita de Bach para flauta, ya que:
– Sólo tiene un instrumento
– Está en la menor (sin armadura) y clave de sol

Así que, si están bien introducidas las notas, casi no hay que hacer nada, solo algunos detalles y correcciones. Vemos cómo se amplían los márgenes, cómo se pone un título, cómo se corrigen las alteraciones accidentales mal dispuestas automáticamente por el programa y alguna cosa más.

En siguientes tutoriales iré introduciendo progresivamente cuestiones más complejas, por ejemplo, cómo tratar instrumentos que utilizan 2 pentagramas (como el piano), o cómo trabajar con varios instrumentos, o con voces independientes dentro del mismo pentagrama.

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